El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes en la infancia, afectando entre el 5% y 8% de los niños en edad escolar en España. No es falta de voluntad ni mala educación: es una diferencia en el funcionamiento del cerebro con base neurobiológica y alta heredabilidad genética.
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Los tres tipos de TDAH
Tipo inatento
Principalmente síntomas de atención sin hiperactividad visible. Más frecuente en niñas. El niño parece despistado o soñador. Pasa desapercibido durante años.
Tipo hiperactivo-impulsivo
El niño no para quieto, actúa antes de pensar, interrumpe constantemente. Más frecuente en niños, se detecta antes.
Tipo combinado
El más frecuente. Combina síntomas de inatención e hiperactividad. Genera más dificultades en el entorno escolar y familiar.
Síntomas principales
Inatención: se distrae fácilmente, no termina tareas, pierde objetos, parece no escuchar, le cuesta organizarse.
Hiperactividad/impulsividad: se mueve constantemente, habla en exceso, interrumpe, responde antes de terminar la pregunta, no puede esperar turno.
Diagnóstico
Es clínico: no existe análisis de sangre ni prueba neurológica que lo confirme. Lo realiza un psicólogo clínico, neuropediatra o psiquiatra infantil mediante entrevistas, cuestionarios estandarizados (Conners, SNAP-IV), evaluación neuropsicológica e información del colegio.
Tratamiento
Multimodal: terapia cognitivo-conductual, entrenamiento a padres, adaptaciones escolares y, en casos valorados por el médico, tratamiento farmacológico. La intervención temprana marca la diferencia.
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